Siempre he escrito blogs, sobre todo personales, en épocas difíciles en las que necesitaba desahogarme o en la época en la que todo el mundo tenía un blog y mantenías contacto con personas a través de ellos.
Pero nunca, nunca, nunca, he escrito sobre ésto.
Siempre he sido una fumadora empedernida. Desde la adolescencia.
Una vez intenté dejarlo pero no duré más de dos días... Ya no volví a intentarlo hasta hace poco, que me detectaron un edema de reinke. También fracasé.
Ahora, he empezado de nuevo a intentar quedarme embarazada y a parte de este tema, tengo el edema y muchas probabilidades de sufrir problemas cardio-vasculares...
El caso es que estoy muy cabreada. Porque soy la típica yonki del tabaco que lleva toda la vida autoconvenciéndose de que le gusta fumar. Y me gusta, lo sigo pensando. La sensación al dar la calada es como un chute de droga. Y ahí está la clave. No es "como" es que es un puto chute de droga.
Claro que el tema psicológico es primordial para dejar de fumar, y ahí encuentro mi primer obstáculo. llevo toda la vida con problemas psicológicos y el tabaco para mí es un "aliado". Algo que agarré y no quise soltar nunca. Pese a todo. Me he convencido tanto durante 20 años que nunca lo dejaré, que ahora que querría, no puedo.
Ya sé que esa no es la actitud. Soy una persona que cuando entro en un tema, he estudiado todo lo que he podido sobre él. Así que la teoría del tabaquismo y el abandono del mismo, me la sé de puta madre. Pero la que lo sufre cada hora, soy yo. Cada hora. Cada hora que pasa siento las ganas de fumar, y fumo.
Cada cigarro que me enciendo me hace sentir una fracasada, y no entiendo por qué no puedo dejarlo como otras cosas que me propuse en su día. Por qué, ahora mismo, siento ganas de coger un cigarro y fumármelo como si fuera un placer incomparable. ¿Por qué, por qué, por qué..?
Ayer tuve un ataque de ansiedad y no quiero ni pensar el infierno que sería mi vida si tengo que pasar cada día por éso por el hecho de no fumar. Así que supongo que por éso no lo dejo. Porque soy una débil de mierda incapaz de vivir sin fumar. Temo mi cabeza, mis miedos y mis demonios más que a nada en este mundo.
A demás, tengo que adelgazar y una cosa con la otra me llenan de angustia.
Esta tarde tengo cita con el médico de cabecera, en un burdo intento de buscar ayuda, que dudo que me ofrezcan...
Y el trabajo es un incentivo para fumar. Lo odio, no me motiva y tengo el hábito de fumar cada hora un cigarro...
Lo odio y me odio. Quizás soy ese tipo de personas que desperdician su vida sin valorar nada. No entiendo cómo puede algo ser tan fuerte que doblegue mi voluntad. Me paso el día con ganas de llorar y no sé qué hacer para dejar de fumar.
Lo odio y me odio. Éso es lo que siento desde ayer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario